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LA ANVISA, EL INPI Y EL SISTEMA DE PATENTES BRASILEÑO.

  • Brasil ha sido protagonista de algunas noticias en esta red a lo largo del último año. Ello tiene su origen, además de en la importancia del país, el mayor mercado iberoamericano, en las peculiaridades que rodean al sistema de patentes brasileño.


    Una de estas peculiaridades brasileñas estriba en el hecho de que es el único estado (al menos del que tengo conocimiento) en el que para obtener una patente sobre un producto farmacéutico no basta con un examen llevado a cabo por la Oficina de Patentes nacional, sino que es precisa la superación de un examen por parte de ANVISA (equivalente a la agencia brasileña del medicamento). Ello ha provocado que ciertas patentes sobre medicamentos no hayan podido ser concedidas por veto de la ANVISA, además de crear fuertes tensiones entre el INPI brasileño y la ANVISA. Desde 2012 el flujo de trabajo es distinto; en primer lugar, la ANVISA realiza un examen previo y si éste es superado, el INPI realiza su examen de patentabilidad.


    Recientemente ha tenido lugar una reunión entre el INPI y ANVISA  para coordinar las relaciones entre ambas entidades.


    Asimismo, se conoce que una de las peculiaridades del sistema brasileño estriba en la posibilidad de extender la vida legal de la patente más allá de los 20 años mínimos establecidos en los ADPIC. Si la patente se concede más tarde de los 10 años desde la fecha de presentación, entonces se añade ese período por encima de los 10 años en la vida legal de la patente. Es decir, si una patente se concede en Brasil a los 12 años desde la fecha de presentación, entonces la vida legal será de 22 años desde la fecha de presentación. Una situación similar se presenta en los EE. UU. donde se denomina “Patent Term adjustment”.


    En una nota anterior se informaba de recientes cambios en el sistema brasileño de patentes, como la exención de examen en expedientes atrasados con el fin de tratar de acabar con el backlog, así como modificaciones en las directrices de examen de patentes químicas.


    Asimismo, el INPI protagoniza continuas noticias sobre la firma de acuerdos PPH con otras oficinas. Esto supuso un gran cambio en la política del INPI. Lejos quedan aquellos años en que el PPH era algo así como el diablo para los diplomáticos que representaban a Brasil ante la OMPI.


    Por último, otro cambio reciente es que se ha ampliado el número de productos farmacéuticos que se pueden beneficiar de un “fast track” o “procedimiento de examen de patentes acelerado”. Además de los productos para el tratamiento del cáncer, VIH, y enfermedades olvidadas se añaden los productos para el tratamiento de las enfermedades raras.


    Seguro que en los próximos meses veremos nuevos cambios, pues a dirección actual del INPI brasileño está mostrando un nivel muy alto de actividad.


    Leopoldo Belda

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