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LA ACTUALIDAD EN RELACIÓN CON LAS LICENCIAS OBLIGATORIAS SOBRE PATENTES

  • Todos los que nos dedicamos a la divulgación en el mundo de las patentes sabemos que, si queremos atraer visitantes de campos más lejanos, el principal candidato es el tema de la salud y las patentes y dentro del mismo, indudablemente las “licencias obligatorias”.


    En esta red de expertos el asunto de las licencias obligatorias ha estado presente en varias ocasiones a lo largo del último año, no con el propósito de obtener “tráfico”, sino porque realmente suele estar de actualidad, aunque sea poquísimas las que se conceden. Así, a vuela pluma, podemos recordar la práctica estadounidense de los “royalties continuos”, que algunos asimilan a las licencias obligatorias, la modificación en los ADPIC, y el panel de alto nivel sobre el acceso a los medicamentos, donde la licencia es aconsejada como medio de facilitar el acceso a los medicamentos y la polémica en relación con el imatinib y Colombia.


    En los últimos tres meses la “licencia obligatoria” ha vuelto a la palestra. Paso a recordar en qué contextos, todos ellos relacionados con el alto precio de ciertos medicamentos patentados.


    A pesar de lo que se suele afirmar, no se trata de un asunto exclusivo de países en vías de desarrollo o subdesarrollados. Ya hace un tiempo se conoció que en Alemania se había concedido una sobre una patente que protegía un medicamento para el tratamiento del VIH. En las últimas semanas se ha conocido que Noruega, uno de los países más ricos del mundo, se plantea conceder una licencia obligatoria sobre la patente del medicamento spinraza (para el tratamiento de la atrofia muscular espinal) y con un coste al año de unos 880.000 € por paciente.


    También en los Países Bajos, el ministro de sanidad Bruno Bruins, que tomó posesión de su cargo el pasado mes de noviembre ha hecho varias declaraciones en las que baraja la utilización de las licencias obligatorias para lograr una bajada de los medicamentos en su país.


    En los Estados Unidos 18 miembros del congreso han remitido una carta al secretario de estado de salud solicitando que para solucionar el grave problema que el elevado precio de los nuevos medicamentos para el tratamiento y cura de la hepatitis C plantean, se haga uso de la potestad de conceder licencias obligatorias, recordando el antecedente del “ciprofloxacino”, cuando la amenaza de una licencia obligatoria sobre el único antibiótico eficaz contra el ántrax, durante la crisis posterior al 11-S de 2001, logró que Bayer bajara considerablemente el precio.


    En Chile, en enero 2017, la Cámara de Diputados del Congreso chileno votó a favor de una resolución que pedía al gobierno chileno la concesión de licencias obligatorias sobre medicamentos para el tratamiento del cáncer y la hepatitis C fundamentalmente y el pasado mes de diciembre grupos de pacientes reiteraron la petición a la presidenta Michelle Bachelet.


    En Colombia, tras la polémica alrededor de una posible licencia obligatoria sobre la patente que protegía al medicamento oncológico Imatinib, que incluso fue recogida en un documento de la OMPI presentado al Comité de Derecho de Patentes, donde figuraban las presiones ejercidas por los Estados Unidos sobre el ministerio de sanidad colombiano, ahora se ha filtrado una carta del presidente de Novartis dirigida al presidente de Colombia donde se ejercía presión destinada a evitar la concesión de una licencia de ese tipo sobre el medicamento Glivec para el tratamiento de la hepatitis C, y parece que la presión tuvo éxito.


    Por otro lado, el informe 301 de 2017, elaborado anualmente por el Congreso de los Estados Unidos, para recoger la situación mundial en relación con los derechos de propiedad industrial manifiesta su preocupación por la situación en relación a posibles licencias obligatorias en Brasil, Colombia, Ecuador, India, Indonesia y sobre movimientos “preocupantes” en la República Dominicana y Vietnam, pero sobre todo por la actuación del gobierno en Malasia.


    Las licencias obligatorias sobre patentes son objeto de numerosos debates, pero son muy, muy escasas las concedidas, e incluso las solicitadas. Por ejemplo, en España jamás se ha solicitado ninguna. Pero el año pasado y como ya recogía en una nota anterior, Malasia concedió una sobre la patente que protege el medicamento Sofosbuvir, para el tratamiento de la hepatitis C, medida que ha sido premiada por un lado y por otro ha generado una gran preocupación en la industria farmacéutica.


    Aquí termina este resumen de la actualidad en relación con las licencias obligatorias, pero seguro que volveré al tema en breve, obligado por la actualidad.


    Leopoldo Belda

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