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De nuevo la patente sobre el Sofosbuvir. Ahora en Brasil.

  • Había dedicado la última noticia sobre patentes publicada en esta red a este medicamento llamado Sofosbuvir, que cura la hepatitis C, debido a la continuación en Chile por parte del nuevo gobierno de los pasos para la obtención de una licencia obligatoria y al mantenimiento de la patente sobre su sustancia activa, aunque de forma modificada tras la conclusión de un procedimiento de oposición en la Oficina Europea de Patentes. No era mi intención regresar al tema en mucho tiempo, pero resulta que visito el INPI brasileño y me encuentro a la dirección del mismo, preocupada por este medicamento y su patente, las cuales ocupan primeras páginas en la prensa a una escasa semana de unas elecciones transcendentales.


    ¿Qué es lo qué ha pasado? El INPI brasileño ha concedido una patente sobre este medicamento y tras un procedimiento de oposición donde se presentaron trece escritos solicitando la revocación de la patente, la patente se mantuvo en forma modificada, de forma similar a lo ocurrido ante la Oficina Europea de Patentes. Por otro lado, ANVISA (la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria) había recomendado en 2017 que no se concediera la patente.


    Ahora, un Tribunal brasileño ha ordenado la suspensión de la patente argumentando que la patente sobre este medicamento tendría un efecto negativo sobre el sistema de salud brasileño. En una entrevista concedida a IPWatch, Octavio Pimentel, presidente del INPI, afirma que la patente se concedió porque la invención cumplía con los requisitos de patentabilidad, que el procedimiento de oposición redujo considerablemente el ámbito de protección conferido pero que por supuesto acatarán la decisión de la justicia.


    Ha sido un juez federal, Rolando Valcir Spanholo, de Brasilia quien ha suspendido la patente, por considerar que el INPI no cumplió con “la obligación constitucional de velar por la soberanía nacional y el interés público”. Según el juez, “para conceder una patente no basta con realizar el examen burocrático de los requisitos de patentabilidad”. Justo en esos momentos, una empresa farmacéutica brasileña (Farmanguinhos/Fiocruz) estaba realizando estudios con vistas a la fabricación del objeto de la patente.


    Aunque en España podría concederse una licencia obligatoria sobre un medicamento por razones de salud pública, no podría ocurrir algo similar, que un juez suspendiera una patente.


    En este enlace se puede leer la decisión completa del juez. Una de las solicitantes de la nulidad es la política ecologista brasileña y candidata a la presidencia de la República Marina Silva. Entre los motivos alegados para solicitar la anulación, los cuales o al menos algunos parecen haber convencido al juez se encuentran:


    -          No cuenta con el visto bueno de ANVISA.


    -          No cumple con el requisito de actividad inventiva.


    -          Se han presentado 126 solicitudes de patentes similares.


    -          Constituye parte de una práctica de “evegreening”.


    -          No tuvo en cuenta el interés social y el desarrollo económico del país.


    -          No permite el cumplimiento del objetivo nacional de erradicar la hepatitis C en 2030.


    -          Supondrá un coste de 1 billón de reales para el estado.


    -          Pone en riesgo la vida de 700.000 brasileños afectados por hepatitis C.


    A unos pocos días de la primera vuelta de las elecciones, la noticia crea una gran inseguridad jurídica que podría ahuyentar las inversiones extranjeras. Sólo cuando se conozca el nuevo presidente de Brasil será posible vislumbrar el futuro inmediato del sistema de patentes en este inmenso país, el más poderoso de Iberoamérica.


    Leopoldo Belda

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